miércoles, 10 de junio de 2009
HOY DEFIENDO MI TESIS!
viernes, 22 de mayo de 2009
Vínculos en la sociedad cortoplacista
El círculo de pertenencia se cierra cada vez más.
En cierta medida tiene que ver con la edad, con las etapas vividas, con la experiencia que nos une o nos aleja de quien forma o no parte de ella. Paradójicamente, mientras más amigos virtuales tenemos más se achica el núcleo íntimo.
Estar conectados a universos paralelos, simultáneos, múltiples con gente de la otra punta del globo terráqueo, con compañeros de la primaria que no vemos hace 20 años, con colegas con quienes nos comunicamos por mail sin habernos sentado nunca a tomar un café... rodeados virtualmente de una variedad interminable de vínculos y fomentando la interacción y las apariencias a veces tan lejanas a la realidad cotidiana... Pero angustiados, prácticamente solos, en nuestra desesperada soledad que busca llenar su vacío mediante la conexión virtual, mediante una vida que no puede ser igual en la rutina del día a día.
martes, 19 de mayo de 2009
¿Relaciones o conexiones?
"El mundo experimenta el debilitamiento de las relaciones humanas (...). Más que relaciones, hoy prevalecen las conexiones." Z. Bauman
La postmodernidad se caracteriza por un marcado individualismo, un aislamiento social que, según dicen algunos, encuentra su antítesis en las comunidades virtuales online. Pero otros disienten, como este sociólogo polaco autor de Tiempos líquidos y otros títulos que apelan a la cualidad “líquida” de la vida posmoderna (en la que hay marcadas diferencias con la vida sólida de la modernidad).
Porque si es así, y en verdad las comunidades online propician el encuentro, hay que aclarar que se trata de un encuentro que no va más allá de la realidad virtual. Y la realidad virtual contiene en sí abismales contradicciones con la realidad cotidiana.
Entonces: esa conexión (realidad virtual) que buscamos en este modo de relacionarnos, ¿es en verdad una búsqueda por desconectarnos de la realidad cotidiana? ¿Uds qué piensan?
sábado, 16 de mayo de 2009
Alivio neuronal instantáneo
Navegando en los amplios y correntosos mares de la red buscamos algo que nos distraiga, que mantenga nuestras mentes ocupadas, un alivio neuronal que ayude a evadir la pesadumbre del día. O el aburrimiento del trabajo, o la rutina del estudio, o la repetición incesante de sucesos violentos y preocupantes que oímos y vemos día a día en los medios masivos y de los cuales pretendemos huir. Buscamos una guarida, una alternativa, una vía de escape para que nuestro agotado cerebro tome un descanso. Es que estamos ¡tan agobiados! que ni queremos ya pensar. Eso es lo que nos ofrece la tecnología hoy: no pensar, no esforzarse, tener la vida -y las relaciones- resueltas. No se requiere esfuerzo, sólo curiosidad. Curiosidad por inmiscuirse en los mundos que otros desean mostrarnos y armarnos también un universo paralelo para vincularnos con esos mundos ajenos. Tal vez porque en verdad no queremos prestar atención a lo solos que nos está dejando este mal uso de la tecnología. Quizás porque nuestra vaga conciencia no esté dispuesta a hacerse cargo de que tiene una responsabilidad por delante si quiere mantener en funcionamiento una capacidad innata del ser humano llamada expresión, contacto humano, interacción y varios sinónimos más.
Ya lo dijo Henry David Thoreau: puede ocurrir que por más beneficios que nos ofrezca la tecnología tal vez no haya nada que decir, no haya necesidad de comunicarse. Porque, en definitiva, si cada vez escribimos menos e invertimos menos tiempo en la conversación tradicional y, mientras más herramientas de comunicación sumamos, más acotamos nuestros mensajes hacia los demás, entonces podría decirse que el filósofo anarquista, célebre norteamericano que revalorizó la vida simple en su ensayo Walden o la vida en los bosques, estaba en lo cierto, allá por 1854 cuando supo vaticinar que "Los hombres se han convertido en herramientas de sus herramientas (…) Nos damos mucha prisa para construir un telégrafo entre Maine y Texas; pero Maine y Texas, tal vez, no tengan nada importante que decirse..."[1].
[1] Thoreau, Henry David, Walden or life in the woods, Ticknor and Fields:
PREGUNTO....
- ¿Qué opinan de las palabras de Thoreau?
- La vertiginosidad propia de la vida de hoy es algo que a algunos aman y otros odian, ustedes: ¿creen que nos “vinculamos a mundos ajenos” para evadirnos de nuestra propia realidad?
- Cuantas más herramientas de comunicación usamos, ¿menos profunda resulta cada una de ellas?
lunes, 11 de mayo de 2009
Rescatando palabras
A ellos también les digo gracias: porque podemos aprender de los errores ajenos.
Yo creo que el factor tiempo ya es secundario... es simplemente una elección. Entendamos la diferencia: TODO, pero todo, hasta lo más pequeño en el día a día, es el resultado de una elección. Yo, por ejemplo, elijo escribir en lugar de hacer un test de personalidad para saber de qué color soy (digo... por citar un ejemplo exportado de facebook nomás ;-)
Sin más prolegómenos, he aquí un RESCATE DE PALABRAS que Uds mismos tuvieron el valor de compartir.
“Que vuelvan los tiempos donde había más tiempo para dedicarse a los demás” (Sofi)
“tanto individualismo, que nos cuesta desprendernos de cosas nuestras para comprometernos con otros, y sin compromiso no hay necesidad de comunicación” (Laura)
“Qué curioso que cuanto más acceso a la comunicación tenemos más incomunicados estamos” (Pily)
“hay que adaptarse a las utilidades de la tecnología, pero no ser útiles de ella” (Carlos)
“Te veo, estás. No te veo, no estás (?). Me oculto, no estoy; pero cuando yo quiero te hablo” (Leo)
“la tecnología hace que perdamos la verdadera comunicación, el cara a cara, un abrazo, una risa, la voz del otro” (Lucía)
“vivimos rindiendo culto a la comodidad, a lo digerido, a lo fácil, a lo que no implica ningún tipo de ataduras” (Sofi)“estas frases que se ponen abajo del nick ¿son el diario intimo que teníamos en los 80?! (Laura)
“antes me comunicaba mucho mejor con la gente, era mucha más cálido conversar que enviar un frío sms” (Patri).
“con estos aparatos canalizamos nuestras inseguridades y nuestra ansiedad” (Dolores).
“el mensaje de texto fomenta la cobardía!!! (...) es una forma de no afirmar las cosas, de hacer dudar, de jugar, de refugiarse y poder cambiar la actitud ante la respuesta del otro” (Laura).
“también tiene su magia estar sentado del otro lado de la compu y de repente ver ese maldito muñequito que se pone verde y te cambia el mundo. Sobre todo cuando estás a 8000 kms de esa persona que te vuelve loca de amor!!!!” (Marlene).
miércoles, 6 de mayo de 2009
¡Que vuelvan las cartas!
Creo que este post es de tono femenino.... ¡pero invito al sexo opuesto a hacer su aporte también!
Las chicas teníamos diario íntimo, nos escribíamos cartas para el día del amigo, en un cumpleaños y porque sí también. ¡Éramos adolescentes! Y aunque no fuera nuestra virtud escribir podíamos utilizar el papel para contarnos cosas que nos preocupaban y decir aquello que era incómodo de otra manera, dar algún consejo, transmitir una palabra de aliento, etc. Crecimos y la costumbre se perdió mientras los medios evolucionaban.
Es comprensible además que las tecnologías más nuevas reemplacen a las antiguas Y aunque esto no sea ninguna novedad, no se cambió una herramienta por otra sino que la comunicación se REDUJO.
He aquí mi inquietud, planteada en distintas preguntas por las cuales espero de Uds. sus sinceras respuestas:
1. ¿Había más tiempo para el ocio y entonces es que la comunicación con los seres queridos entraba en la categoría del ocio?
2. ¡Qué confusión! ¿Los días tenían más de 24 horas antes? Ah... ¡no! ¿Entonces? Si los días tenían antes la misma cantidad de horas que hoy ¿será que ocupamos más tiempo en “perdernos” con los estímulos del ciberespacio y que la comunicación con cierta gente queda hoy relegada a su disponibilidad para “figurar” en este mundo virtual?
3. ¿Cuánto hace que no escribís una carta? ¿Cuándo te escribieron la última?
lunes, 4 de mayo de 2009
Incertidumbre posmoderna
Hace unos meses, como parte de la investigación para mi tesis, entrevisté al profesor Leonardo Garabieta, que además de escritor, arquitecto y analista de marketing también es consultor en Programación Neurolingüística. Comparto aquí un extracto de lo que escribí al respecto:
Autor del libro «Incertidumbre», el neurolingüista Leonardo Garabieta se refiere a la gran angustia existencial del hombre de hoy en todos los órdenes, algo que no es novedoso pero que está más presente que nunca en la sociedad de modo global y a la vez en el universo individual de las personas. “A nadie se le ocurría, antes de 2001, que no iba a poder sacar su dinero del banco, o que en Irlanda -uno de los países con mejor calidad de vida- habría olas de suicidio de jóvenes angustiados por su falta de realización, por mencionar algunos ejemplos. Este fenómeno de la incertidumbre constante en un mundo tan cambiante genera, lógicamente, angustia. Hoy, hay una inmensa mayoría de adultos que toman ansiolíticos y los índices de cardiopatías y patologías neurológicas son cada vez más preocupantes. El hombre actual no es existencialista: vive el presente pero le gusta saber lo que va a pasar, no le da lo mismo; por eso pasa lo que pasa. Además, la incertidumbre está presente en la paranoia de que en cualquier momento puede ocurrir lo peor, en otras épocas no había tal paranoia o al menos no había una conciencia colectiva de ello. Antes del atentado a las Torres Gemelas (New York, 2001) nadie sabía qué era Al-Qaeda, Bin Laden o los sunnitas. Hoy ya se olvidaron cuál es la capital de Afganistán. Es decir, todo el mundo sabe cuál es el último best seller, pero no lo leyó nadie. Hay que saber, hay que informarse, aunque no nos involucremos de lleno”.
Tampoco nos preocupamos mucho en tomar conciencia sobre el impacto que esta sobre información nos está provocando...
Lógicamente... la gente está más al tanto sobre el último baile del caño de Tinelli que acerca de con quién chatea su hijo de 10 años, ¡sin duda! Hay un desequilibrio muy marcado en este sentido. Estamos sobre estimulados y también desprotegidos por eso nos “refugiamos” en las banalidades.
Pareciera que si uno no incorpora la nueva tecnología no evoluciona junto con el mundo, sino estoy conectado las 24 horas, me quedo al margen. ¿Es así?
¡Es al revés! No por estar conectado tengo que estar dependiente, no creo que sea necesario estar 24 horas conectado, si soy capaz de devolver una llamada una hora después para no interrumpir algo importante. No por no incorporarla mi vida es menos exitosa. De hecho, todo lo contrario. Todo pasa por lo que uno elige, independientemente del sistema, se trata de elegir hasta en lo más pequeño. La gente que elige disfrutar del placer (como quedarse mirando una flor) es menos violenta, porque canaliza la ira y no se sube a la máquina infernal, no termina haciendo lo que el otro quiere que haga sino lo que él mismo necesita hacer para su propio bien.
Entonces, la angustia que genera esta conexión constante a una realidad virtual ¿se produce por no satisfacer el propio deseo?
Yo creo que esta hiperconexión te hace vivir una vida súper acelerada y dependiente de múltiples estímulos simultáneos. La capacidad de responder todo el tiempo a tantos estímulos es limitada, la interrupción que sufrimos constantemente al comunicarnos no es sana. Yo pienso: ¿Qué cosa importante tiene que responder un chico de 15 años cuando le suena el celular en clase? ¿Qué puede ser más importante que la escuela en ese momento? Es absurdo.
Y eso es lo que fomenta la ansiedad: no poder esperar a ver de qué se trata mensaje o al momento de estar cara a cara para conversar...
Claro, por eso hay tantos chicos medicados por hiperactividad.
Algunos seguimos creyendo que la comunicación tradicional es LA manera, pero otros modificaron sus hábitos sin darse cuenta siquiera: creo que allí es donde está el problema.
Hay gente que está todo el día chateando y vive a dos cuadras ¿porqué no nos tomamos un café en la esquina, si el tiempo que invertimos es el mismo? Es difícil que la gente cambie a una cosa que le complica más la vida, va a optar por lo cómodo sin pensar demasiado en el beneficio. Cuando eso nuevo hace que el problema dependa de otro ¡listo! Y en definitiva, seguís dependiendo de otro.
La charla, recortada y editada, da para mucho más, pero para no aburrirlos, hasta acá llegamos. Me quedo con “No usar lo que no necesitamos”, como me dijo este profesor cuando le pregunté porqué alguien con esta variedad de actividades académicas y profesionales como él no usaba celular, me dijo: “porque si lo tuviera, la mitad del tiempo estaría hablando y no sería profesor en 50 universidades, con no sé cuántos magisters y con varios libros publicados”. Entonces la clave es preguntarnos QUIÉN queremos ser y para eso pensar QUÉ tenemos que hacer y durante el camino darnos cuenta cuándo la tecnología es aliada y cuándo no.